Hablando claro: mitos y realidades del seguro para autos

Hay una frase que dice “el mejor seguro es el que no se usa”, en el entendido de que son servicios diseñados para sacarnos del apuro, tanto económico como de otros tipos al momento de tener un “siniestro”, o sea un accidente.

El objetivo de estas soluciones es que, pagando una mínima cuota anual dependiendo del modelo y año del vehículo así como de otros factores, estamos protegidos incluso legalmente ante una amplia variedad de incidentes que podamos tener, dependiendo el plan contratado, ya sea que las afectaciones sean a nuestro propia unidad o integridad o a las de terceras personas.

Hasta aquí todo bien, en general la mayoría de las personas entienden la naturaleza de un seguro vehicular. Pero muchas veces los “problemas” empiezan por no conocer a detalle los verdaderos alcances de la protección contratada, que siempre vienen especificados en la carátula de la póliza; empezando por creer que un seguro es igual a tener una “cartera inagotable de fondos” para pagar los daños ocasionados tras un siniestro, más allá de quién es el afectado o si antes ya hemos requerido parte de ese monto, que aunque muchos no los saben siempre tiene un límite

Para que todo quede más claro y nadie sea víctima de sus propias dudas o falsas creencias, a continuación exponemos lo que para Quálitas son los 4 principales mitos de los seguros de autos:

  • Mito 1: “Si tuve un accidente, yo no tengo que pagar nada”.
  • Realidad: Cuando se contrata una póliza de seguro vehicular, en la carátula se expresa cuál es el porcentaje a pagar de deducible: el monto que el cliente deberá dar en caso de algún siniestro, antes de que la aseguradora aporte el resto del costo total por los daños; éste suele ir del 5% al 20%, dependiendo del tipo de auto y del incidente. 

Cabe precisar que el deducible sólo aplica cuando el vehículo afectado es el del asegurado y quiere repararlo; pero si los daños fueron a la propiedad de otra persona, entonces la aseguradora se encarga de cubrir los gastos. 

  • Mito 2: “No hay límite de dinero, si tengo seguro la compañía debe pagar todos los daños”.
  • Realidad: Contratar un seguro no significa tener un cheque en blanco para pagar cualquier afectación. Para ello se expresa en la carátula de la póliza el concepto conocido como “suma asegurada”: el monto máximo que la aseguradora cubrirá por los daños ocasionados. 

En caso de tener varios incidentes en el año de vigencia de la póliza, se va restando el costo de cada siniestro de esa cifra; y si se llega a agotar, entonces la negociación tiene que hacerse entre los involucrados y ya no es responsabilidad de la compañía aseguradora.

De acuerdo con la ley, los montos mínimos por las coberturas más básicas de aseguramiento son: $50,000 pesos para la de Responsabilidad Civil Bienes y $100,000 pesos para la de Responsabilidad Civil Personas. Partiendo de ello, las empresas del sector suelen ofrecer cifras mayores para que los asegurados estén todavía más tranquilos. 

  • Mito 3: “Si choqué con otro auto, el que tiene la razón es quien sea más duro con la otra persona”. 
  • Realidad: Nada más falso que esto; ejercer presión y hasta violencia contra otro conductor no hará más que complicar las cosas. Existen procedimientos bien establecidos para determinar quién fue el “responsable” y cómo deben repartirse los costos. En estas situaciones, hay que esperar a los ajustadores de las aseguradoras contratadas por cada conductor, quienes para definir quién fue el responsable usan algo llamado “guía de deslinde”, que es un documento oficial empleado por todas las empresas de la industria. 
  • Mito 4: “El costo del seguro es el mismo para todos los autos”.
  • Realidad: Nunca será así. Existen diversos factores para determinar el costo de una póliza de seguro vehicular; empezando por el modelo y año del carro, hábitos de manejo y la zona postal de residencia, pues hay estados donde por la delincuencia o por estar expuestos a constantes fenómenos naturales, por ejemplo, es más probable que los autos sufran un siniestro, y por lo tanto que el costo del seguro sea mayor al de otras zonas.

Por otro lado, el costo que alguien paga hoy por su póliza no será el mismo del siguiente año, fluctúa dependiendo de otras variables como la inflación y hasta conflictos internacionales. En el caso de Quálitas, siempre intentamos dar el precio más competitivo del mercado para que, pagando realmente poco en comparación con lo que cuesta tener un auto o con los recursos a los que se puede acceder vía la aseguradora, los conductores mantengan sus finanzas sanas y estén protegidos con un servicio de excelencia.

Ahora que lo sabes, tienes más herramientas para saber cómo reaccionar en caso de tener un accidente, algo que desde luego queremos que nunca pase. Si conoces a alguien que maneje mucho y crees que no está tan informado sobre el mundo de los seguros, compártele esta información, ¡le será de mucha ayuda!


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Hugo Juárez